"Fieramente Humano", de Rodolfo Martínez

Título: "Fieramente Humano"
Autor: Rodolfo Martínez
Páginas: 476
Editorial: Sportula

Probablemente hace apenas dos meses no se me hubiera pasado por la cabeza que, pasado ese tiempo, iba a haber leído esta novela de Rodolfo Martínez. No penséis que es por nada personal, simplemente no me atraía a priori la obra. Sí hay otras como el ciclo de Drimar, que tengo apuntado para en un futuro leer, que parecen argumentalmente mas tentadoras para mis gustos, pero “Fieramente humano” no parecía que fuera a ser mi estreno en la literatura de Rodolfo.

Sin embargo, aquí estamos. Hace unas semanas apareció bajo Sportula, el sello editorial que el mismo autor dirige, la oportunidad de adquirir este libro en formato ebook por apenas un euro. Y dije, ¿Por qué no comenzar con esta historia? Tras comprarlo cómodamente, apenas unos días después comenzaba con la lectura de una novela que me ha dejado, como dicen algunos graciosos, a cero grados. Lo que viene a decir que ni frío ni calor.

El punto de partida es interesante. Tenemos un policía, Gabriel, que conoció no hace mucho al Doctor Zanzaborna, el cual a su vez se encuentra acompañado de la enigmática Eva, de la que iremos conociendo sus motivaciones a lo largo de la historia, en la que se convierte en muchos momentos en el objeto de deseo de Gabriel. Esta relación a tres bandas se verá aderezada con la aparición de Niete Nowan, el “malo” de “Fieramente Humano” que nos permitirá conocer una historia acaecida hace treinta años que, como todo lo malo, nunca muere y que nos llevará a una serie de enfrentamientos entre los protagonistas con un final a descubrir por parte del lector. Y todo con un nexo común, La Ciudad.

Todos estos elementos se entrelazan en una serie de saltos espacio temporales que, sobre todo en la primera mitad, provocan incertidumbre en alguien que, como yo, se acercaba por primera vez a la obra de Rodolfo Martínez. De hecho, personalmente no ha sido hasta prácticamente el sesenta por ciento de la lectura cuando realmente me he ubicado definitivamente y he intuido a lo que me estaba enfrentando y lo que podía esperar de las siguientes páginas. Confieso que en muchos de esos momentos de la primera parte de la obra estuve tentado de dejarla de lado. No lo hice finalmente. Y eso me llevó a una parte final mucho más interesante, que es capaz de absorberte si has tenido el tesón de llegar hasta este punto.

En “Fieramente Humano” hay muchas de las cosas que habitualmente más se valoran de manera positiva e una novela de este tipo. Unos personajes claramente definidos, una buena dosis de misterio en cada uno que nos intriga y una historia que, cerca de su fin, cobra sentido. SIn embargo, no es para nada una lectura fácil, y tiene varios momentos para mi gusto aburridos y confusos, pero he de reconocer que, al final, hay recompensa a haber llegado hasta ese tan esperado “Fin” que en muchos momentos deseas que no tarde mucho en llegar.

"Flashforward", de Robert J. Sawyer

Título: "Flashforward"
Autor: Robert J. Sawyer
Páginas: 320
Editorial: La Factoría de las Ideas

Hace ya unos años, cuando la serie de mismo nombre se estrenó de manera ciertamente exitosa en todo el mundo, me decidí a comprar el libro en que se basaba, “Flashforward”, o como inicialmente se llamó en nuestro país “Recuerdos de futuro”. La premisa inicial tanto del libro como de la serie televisiva, parte de una masiva pérdida de conciencia por parte de todo el planeta. Durante esos escasos dos minutos, cada persona puede ver cómo serán sus vidas veinte años en el futuro. Aunque también habrá quien no vea nada, intuyendo que probablemente la muerte lo alcance antes de esa fatídica fecha. 

Tanto la causa como algunas de las consecuencias de este hecho son el centro de toda la trama de este libro, el cual he tardado prácticamente tres años en cogerlo de la estantería y ponerme a su lectura.

Decía el propio Robert J. Sawyer en el pasado festival Celsius en Avilés que esta novela probablemente no fuera la mejor de su carrera literaria. Y yo, como novato que soy de sus obras, espero que así sea, ya que, sin ser horrible, dista mucho de la excelencia que se puede esperar de un multipremiado escritor. La idea sobre la que se asienta este libro, eso sí, me parece sumamente interesante. Igual que lo era el de la serie televisiva, aunque su argumento posterior fuera completamente diferente a lo que se plantea en las páginas escritas. Sin embargo, ambos elementos sufren de un desarrollo muy irregular según se avanzan las páginas que en el caso del producto audiovisual terminó con una merecida cancelación.

Da la sensación en muchos momentos de que “Flashforward” se trate de un caso parecido al de la serie “Lost”, donde se fueron abriendo tantas tramas que finalmente los creadores no supieron cerrar nada más que de una manera ridícula. En este caso no resulta tan vergonzante, pero ocurre eso mismo, ya que se crean una serie de expectativas que en la segunda mitad de la lectura no son finalizadas, dejando al lector algo huérfano de ciertos detalles, además de unos personajes que no terminan de explotar definitivamente.

Y a pesar de ello, he de confesar que la lectura no se me ha hecho nada pesada, sobre todo si obviamos estos problemas e intentamos pasar un buen rato. De hecho, en apenas dos o tres tardes bien echadas te puedes terminar “Flashforward” si no eres especialmente exigente. Una novela que, a pesar de diluirse en sí misma, consigue entretener durante gran parte de sus trescientas páginas, con ciencia ficción en pequeñas dosis y que, sin ser muy difícil a priori, deja finalmente a la serie a la altura del betún. 

"Embassytown", de China Miéville

Título: "Embassytown"
Autor: China Miéville
Páginas: 448
Editorial: Fantascy

Hablar de China Miéville es hablar, con casi total seguridad, de uno de los autores que más popularidad ha alcanzado en los últimos años. No solo en nuestro país, donde las editoriales parecen pugnar por los derechos de las novelas del británico, sino fuera de nuestras fronteras donde, año tras año, novela tras novela, consigue copar las listas de más vendidos del género de la ciencia ficción, así como la de los libros y autores premiados con los diferentes galardones más populares: Locus, Hugo, etc.

Los lectores de habla hispana seguidores de China recibíamos hace apenas unos meses doble ración de buenas noticias. Por un lado, la mundialmente expandida editorial Random House Mondadori lanzaba un sello de género fantástico y de ficción, Fantascy, donde englobar a los autores que ya editaban (Paolo Bacigalupi, Terry Prattchett, Brent Weeks, etc) así como a los nuevos “fichajes” literarios. En este segundo grupo entró, entre otras, “Embassytown”, editada en su idioma original en 2011 y que suponía la segunda buena noticia de la que hablaba anteriormente.

Bajo el subtitulo castellano de “La Ciudad Embajada”, la nueva obra que nos llega de China Miéville es un alarde de imaginación y de pensamiento, de descubrir las fronteras del ser humano, marcada en muchas maneras por la forma de expresarse en función de donde te encuentres. En este sentido, el autor inglés nos sitúa en un planeta en el límite de la zona habitable humana llamado Arieka, donde residen originariamente los Ariekei. Es aquí donde podemos encontrar “La ciudad embajada” lugar en el que se asientan los colonos humanos, los cuales han generado a lo largo del tiempo a congéneres (“Embajadores”) capaces de comunicarse con los habitantes del planeta. Será la llegada de un nuevo Embajador y su discurso lo que inicie el conflicto central de la trama de esta novela donde la manera de comunicarse entre seres es el eje central, y de la que creo es mejor no desvelar nada, ya que el poder descubrir por parte del lector todos los misterios de ese lenguaje al mismo tiempo que el autor quiere que los conozcas es uno de los grandes aciertos de la novela y la mejor manera de ir enganchándose pagina a pagina a la lectura.

A la vez que reconozco que he disfrutado mucho leyendo las aventuras de la protagonista principal, Avice, también creo que China Miéville utiliza un recurso que no considero imprescindible para que la novela hubiera sido igualmente disfrutable. Y hablo de lo costoso que puede resultar el primer centenar de páginas, lleno de palabras que definen objetos o lugares que podrían haberse llamado de manera más cercana a como lo conocemos habitualmente. Quizá esto también lo haga especial y diferente, pero también hará que este libro sea etiquetado frecuentemente como ciencia ficción “hard”, echando a mucho público hacia atrás, cuanto no es de lo más agresivo que se pueda encontrar en el género.

Sea como fuere, lo cierto es que “Embassytown” es una de las mejores lecturas de ciencia ficción que se puede encontrar, con un trasfondo que va más allá de lo habitualmente establecido, y cuya dificultad en el inicio de la lectura no debería echar a atrás a aquellos lectores ávidos de una obra que permite disfrutar de interesantes reflexiones sobre la comunicación, así como de una trama propiamente adictiva por sí misma y cuya resolución es igual de atractiva.

"El hombre que nunca sacrifica las gallinas viejas", de Darío Vilas

Título: "El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas"
Autor: Darío Vilas
Páginas: 184
Editorial: Tyrannosaurus Books

¿Cuántas veces hemos oído, en los últimos años, aquello de “era un vecino normal, muy amable, no me podía imaginar lo que hacía cuando no lo veíamos? En la era de la comunicación en la que nos encontramos, es difícil que no nos lleguen historias agresivas, de maltrato y dejación, provocadas en muchas de las ocasiones por personas aparentemente normales. Personas que perfectamente pueden ayudar a una señora mayor a cruzar una calle de una acera a otra mientras, en su parte más opaca, guardan un secreto que nadie puede llegar a concebir.

Esto podría servir de ejemplo para explicar lo que el gallego Darío Vilas nos propone en “El hombre que nunca sacrificaba la gallinas viejas”, de reciente edición por la fabulosa editorial Tyrannosaurus. Una novela relativamente corta, de apenas dos centenares de páginas pero que consigue llegar a aquello que busca: impactar mientras engancha al lector. Para ello, no se escatima en un lenguaje duro en algunos momentos, con escenas violentas en las que el autor no busca regodearse, ni tampoco se ceba en descripciones exhaustivas al respecto, simplemente nos las relata tal como son y sin miramientos.

Una historia protagonizada por Marquitos Laguna, un aparentemente amable personaje de la isla de Simetría que esconde un secreto, o varios según lo veamos, como los que comentaba anteriormente. Un secreto que durante muchos años lastró su vida hasta finalmente dejarlo, acompañado por supuesto por su huerta y sus gallinas. Sin embargo, con el paso de los años, algo provoca que vuelva al mundo de la tortura, de la crueldad, de convertirse de puertas para afuera en ese amable hombre de dos metros de altura a, de puertas para adentro, en un asesino sin escrúpulos que utiliza su sótano como lugar donde llevar a cabo sus actividades.

Con su tercera novela, “El hombre que nunca sacrificaba la gallinas viejas”, Darío Vilas consigue introducirnos en ese género que su editorial ha vendido como base de su nueva línea de libros, el del “realismo sucio”, donde todo lo que parece normal no tiene porqué serlo, y donde los secretos que se ocultan en el fondo de la persona que este sentada a nuestro lado en el autobús puede ser mucho más aterrador que el de la noticia estrella del informativo diario. 

 
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