"Inferno", de Dan Brown

Título: "Inferno"
Autor: Dan Brown
Páginas: 636
Editorial: Planeta

No es muy habitual, ni lo será, encontrar grandes “bestsellers” y éxitos de ventas en esta página. Sin embargo, por alguna razón que yo mismo afirmo desconocer, decidí acercarme a uno de esos libros que habitualmente vemos poblar las estanterías de hasta la más pequeña librería del barrio, el cual ha sido en este caso la nueva entrega de la saga literaria de Dan Brown, protagonizada por Robert Langdon, titulada en esta ocasión “Inferno”.

Como digo, es bastante poco frecuente que me acerque a este tipo de lecturas, pero con la llegada del verano, las ganas de una lectura sin ningún tipo de complicación ni exigencia y la intensa labor de promoción que está realizando Planeta con esta edición, he decidido volver a acercarme a los libros del polémico Dan Brown, conocido mundialmente por su archiconocida “El código Da Vinci”.

En “Inferno” partimos de la premisa de que Robert Langdon despierta en un hotel de Florencia sin saber ni cuándo ni cómo ni por qué ha llegado a esta situación, en un claro episodio de amnesia provocada por algún tipo de accidente. A partir de esta premisa, prácticamente toda la lectura es una película de persecución indefinida en busca del protagonista, que contará con alguna ayuda que le será de gran utilidad, mientras el autor nos añade detalles de la historia y cultura de todos aquellos lugares que vayamos visitando, ya sea en Florencia o en localizaciones que se descubrirán conforme avancemos las páginas. En medio de todo ello, acertijos, ideas, objetos y pensamientos que surgen de la nada inexplicablemente para hacer avanzar la trama, y un trasfondo de ciencia con una teoría sobre la superpoblación en el planeta que se mezcla de una manera imposible con la “Divina Comedia” de Dante, sobre la que se centra todas las elucubraciones del protagonista.

“Inferno” es un evidente guión de una película de Hollywood. ¿Eso es bueno o malo? Pues al igual que ocurre con la cinematografía, el film puede ser mejor o peor, pero si te gusta el género, no eres exigente y consigue hacerte pasar un par de horas entretenidas, al menos te quedará un buen sabor de boca. En caso contrario, te resultará un sopor que apenas te permitirá llegar a su fin. En ambos casos, eso sí, es muy probable que al día siguiente el largometraje haya pasado al fondo de tu mente y solamente la recuerdes cuando la veas anunciada en televisión para su próxima emisión al cabo de un tiempo.

En mi caso me planteé “Inferno” como unas horas de sillón y cama para las que no esperaba nada, e intentaría no desistir en cuanto recibiera un inverosímil giro en la trama para atraparme en un momento de baja tensión literaria. Esto me ha permitido concluir una lectura entretenida aunque algo estirada en longitud, donde apenas unos acertijos valen para cerrar un libro hecho para vender a toneladas y cuyos derechos para una película debería estar desde ya asignados y en fase casi de rodaje. Dan Brown aplica aquello de “lo que funciona, no lo toques” y lo convierte en un lanzamiento veraniego sin mayores pretensiones.

"Calles de Chatarra", de Alejandro Guardiola

Título: "Calles de Chatarra"
Autor: Alejandro Guardiola
Páginas: 350
Editorial: Palabras de Agua

Nacida de las literarias mentes de Juan de Dios Garduño, David Prieto y Raúl Lepe, la editorial Palabras de agua se estrenó este pasado mes de mayo con “Calles de Chatarra”, nueva obra del finalista del Premio Minotauro Alejandro Guardiola. Un primer lanzamiento que recibió un importante empujón inicial en forma de crowdfunding, y en la que el que os escribe aportó la cantidad suficiente como para tener mi libro con dedicatoria y con mi nombre en los créditos (¿Alguien se anima en localizarme? Es fácil).

Con la novela ya en la mano, cabe decir que la labor de maquetación, corrección y edición en general ha sido notable, dando lugar a un fantástico resultado que nada tiene que desmerecer a otras editoriales más profesionales. En este sentido, y como guía para los que no hayáis visto como quedó finalmente, podría decir que su aspecto es similar en tamaño y papel al de las ediciones de Dolmen en la línea Z y Stoker donde algunos de los editores han publicado previamente. Sin embargo, hay detalles en el aspecto general que hacen que “Calles de chatarra” dé una cuidada imagen, superior en algunos detalles a la editorial mallorquina.

En lo más puramente literario, esta es la primera obra que leo de Alejandro Guardiola, un nombre que apenas me era conocido, si acaso por su participación en algunos compendios de relatos como (Per)Versiones o Ilusionaria. En su haber y en mi debe esta “Sombras de una vieja raza”, novela finalista en 2006 del premio Minotauro y de la que reconozco no tener constancia de su existencia hasta leerlo en la solapa. A pesar de ello, o quizá por eso mismo, “Calles de Chatarra” ha supuesto una adictiva y agradable lectura que mezcla dos géneros de gran interés en mis gustos personales.

Por un lado, la novela negra. Bien es cierto que, aunque lector de este tipo de libros, no soy todo lo asiduo que me gustaría, quizá porque las últimas y repetitivas experiencias me hicieron dejar temporalmente este tipo de lectura. Por otro, la novela fantástica. En este caso, sí que soy más asiduo a este tipo de libros por lo que puedo hablar con más conocimiento de causa. Con estos dos géneros entre manos, Alejandro teje una historia situada en un lugar desconocido para el lector pero que bien podría ser una ciudad norteamericana de los años setenta, con sus bajos fondos, sus antros de mala fama, sus líderes mafiosos y una policía en muchas ocasiones superada por los acontecimientos en medio de una noche que oculta más de lo que las sombras puedan insinuar. En este ambiente, un asesinato que mezcla humanos con trolls, trasgos y otros seres que se mostrarán vitales para el desarrollo de la trama, además de cortos flashbacks para recordar acontecimientos importantes acaecidos en el pasado y que tienen más importancia de la que inicialmente pueda parecer en un principio.

Leídas estas últimas líneas, “Calles de Chatarra” podría ser una novela típica de gangsters y policías pero el toque fantástico es lo que da otra tonalidad a una trama que, si bien no innova ni te deja con la boca abierta, está bien contada y, sobre todo, muy bien ambientada. Este es uno de los aspectos principales, ya que durante las 340 páginas nos sentiremos como espectadores de una ciudad y unas calles para nada desconocidas, y unos personajes altamente creíbles en su mayoría. La lectura únicamente se torna algo confusa en la primera centena de páginas, donde los continuos saltos temporales no terminan de asentar el argumento principal hasta mediado el libro.

Personalmente recomiendo la lectura a cualquier seguidor de los dos géneros que se tocan, negro y fantástico, aunque quizá lo destacaría para los de éste último, ya que resulta llamativo ver a ciertos personajes y razas mezcladas entre los seres humanos, cuyo interior en muchas ocasiones guarda mas rencor y maldad de la que esos seres nos muestran habitualmente. Alejandro Guardiola lo demuestra en una más que interesante novela con la que Palabras de Agua estrena un camino, confío, exitoso.

"El Cuarto Jinete: Armagedón", de Víctor Blázquez

Título: "El cuarto jinete: Armagedón"
Autor: Víctor Blázquez
Páginas: 570
Editorial: Dolmen

Hace prácticamente un año que tuvimos la suerte de conocer Castle Hill, un pequeño lugar de los Estados Unidos que se vio asolado por la aparición del virus zombi, llamado “El cuarto jinete”. Con ese título aparecía una novela notable, llena de referencias y personajes de todo tipo, que terminó resultando una entretenidísima propuesta dentro del largo catálogo de la línea Z de la editorial Dolmen.

A la vez que conocíamos todos estos detalles, su autor Víctor Blázquez ya se encontraba preparando a toda velocidad su continuación, la cual iba a llevar a su máxima expresión aquello de “¿Queréis más “Cuarto Jinete”? Pues tomad mucho más”. Y es que en “Armagedón” todo aquello que se nos quedo en la mente y que tanto gustó a buena parte de los lectores es elevado al cuadrado en una segunda parte con más lugares, más personajes, más tensión, más persecuciones y, por supuesto, más zombis.

El lector que se enfrente a “El cuarto jinete: Armagedón” se va a encontrar con casi seiscientas páginas que dan lugar a una novela doble, con dos partes muy marcadas: una pre-San Mateo y otra pos-San Mateo. No voy a entrar en detalles para evitar desmembrar (que bien queda una palabra de este tipo para este comentario) partes del argumento, pero lo cierto es que ese descubrimiento marca un punto de inflexión hacia el ecuador del libro. Si en la ópera prima de Víctor Blázquez apenas nos centrábamos en la pequeña localidad de Castle Hill, aquí nos adentraremos en Los Ángeles o la Casa Blanca, donde la densidad de población es mucho mayor, solo equiparable al horror que se desplegará tras la llegada de los supervivientes de la primera parte. Dichos supervivientes o, mejor dicho, aquellos que vayan quedando se unirán a decenas de personajes nuevos que iremos conociendo acompañados de nuestro peculiar narrador, el cual vuelve a hacer acto de presencia de la misma manera que en “El cuarto jinete”, sorprendiéndonos con sus constantes viajes geográficos y temporales y a cuyo hombro nos subimos para descubrir todos los detalles.

A “Armagedón” se le puede poner pegas precisamente por lo ambicioso de su planteamiento, lo cual me hace pensar que una tercera parte está en camino o de que los “extras del DVD” nos sacarán de muchas dudas en todas aquellas tramas que desaparecen conforme vas pasando las páginas y de las cuales no conocemos su final. Así mismo, el amplio elenco de habitantes que conocemos en San Mateo hace que el tiempo dedicado a algunos de ellos sea menor del deseado, máxime si algunas de sus acciones son vitales para el desarrollo de la trama.

Estos detalles para nada empañan una lectura cien por cien entretenida, llena de momentos de todo tipo y contada de manera que 570 páginas pasen casi sin darte cuenta día a día y hora tras hora. “El cuarto jinete: Armagedón” supera en todos los números a la primera parte, culminando una fantástica sucesora que no sabemos si cerrará la saga, pero lo seguro es que una de las propuestas más interesante dentro del catalogo zombi nacional.

 
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