CELSIUS 232, en Avilés (Asturias)


A nada que echéis un vistazo a las diferentes entradas de este blog, habréis notado que hasta el momento se ha nutrido única y exclusivamente de reseñas y comentarios de libros que voy leyendo conforme pasan las semanas y meses.

Para esta ocasión vamos a romper esa forma de escribir y añadir post para hacer una humilde mención a un evento que tendrá lugar en apenas tres días y que tendrá lugar en Avilés, Asturias. No es otro que el festival CELSIUS 232.

Celsius 232 (nombre puesto en claro homenaje a la novela distópica Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, en alusión a la temperatura a la que arde un libro) es un festival que nace para traer a la ciudad de Avilés lo mejor y lo más destacado de la narrativa de género internacional y nacional, haciendo especial hincapié en la creación literaria de fantasía, ciencia ficción y terror, sin dejar por ello de reservar un pequeño espacio a otras disciplinas y ocasionalmente a otros géneros

Con esa descripción que abre la web oficial del Celsius queda claramente resumido qué es y de qué trata este festival que, como digo, tendrá lugar desde este próximo miércoles 31 de Julio hasta el tres de agosto de la misma semana. Aunque este año no hay un autor estrella como fue el año pasado el ilustre George RR Martin, lo cierto es que la nómina de nombres para este año no cojea en absoluto con personas de todo tipo: nacionales, internacionales, de fantasía, de ciencia ficción, veteranos, noveles y un largo etc. Esto ha hecho que, viviendo en la comunidad autónoma vecina, me anime a asistir durante dos días y parte de otro, cumpliendo con los pertinentes permisos laborales, por lo que llegaré a media tarde del jueves y estaré hasta el sábado inclusive.

El listado de actividades y presentaciones ya ha sido publicado esta pasada semana y lo podéis ver directamente como folleto de la organización en el siguiente enlace o en la propia web del festival y donde se podrá conocer de primera mano algunas de las obras que habéis visto reseñadas en este blog.

También tendrán lugar actividades paralelas como talleres de juegos de rol y wargames, cine en la calle, animaciones de Star Wars en la calle, así como talleres de esgrima antigua.



Los autores confirmados son los siguientes:

Cristina Fallarás, Patricia Esteban Erlés, Macu Marrero, Marc Pastor, David Moody, Ismael Martínez Biurrun, Christopher Priest, Robert J. Sawyer, Nina Allan, Virginia Pérez de la Puente, David Monteagudo, David Torres, Yolanda Castaño, Ruth González, HdeAda, Raquel Lanseros, Patricia Esteban Erlés, Espido Freire, Ana Campoy, Sofía Rhei, Carlos García Miranda, David Simon, Emilio Bueso, Juan de Dios Garduño, Javier Ruescas, Steven Erikson, Joe Abercrombie, Jon Courtenay Grimwood, Sergio Mars, Alejandro De-Bernardi, Víctor Conde, Víctor Blázquez, Lauren Beukes, Paul McAuley, Concha Perea, Dani Expósito, Blue Jeans, Francesc Miralles, Házael González, Martín Piñol, Rodolfo Martínez, Steve Redwood, Ian Watson, Elio Quiroga, Adrián Gualdoni, J.E. Álamo, Clara Peñalver y Eduardo Vaquerizo.

Confío en poder realizar una especie de crónica de esos días por tierras asturianas en esta misma página lo antes posible, además de poder conocer personalmente a muchos de esos autores que habitualmente pueblan mis crujientes estanterías.

"El último pasajero", de Manel Loureiro

Título: "El último pasajero"
Autor: Manel Loureiro
Páginas: 448
Editorial: Planeta

Creo que es unánime la consideración de que “Apocalipsis Z”, de Manel Loureiro, cambió para bien la impresión general sobre la literatura nacional dedicada al género zombie. Tanto por como llego a publicarse como por su posterior éxito, la novela del autor gallego ha sido, es, y seguramente seguirá siendo todo un fenómeno de masas, máxime con todo lo que se habla del futuro de la saga. Pasados aquellos libros (con un cierre no tan excelso como su inicio), Manel Loureiro se embarca, y nunca mejor dicho, en la tarea de salir del género de los muertos vivientes para dar el salto al público más generalista, siempre sin abandonar la faceta de escritor de terror que ha demostrado estos años.

Para ello, Planeta ha editado “El ultimo pasajero”, donde Manel amplía sus límites en un libro cuya lectura, desde un inicio, es complicada de soltar. Sobre todo por una primera mitad fantástica, que nada tiene que envidiar a los más conocidos autores de bestsellers anglosajones y que consigue atraparte con el objetivo de desentrañar el misterio tras el barco protagonista de la novela. Una sucesión de persecuciones, asesinatos y enigmas al más puro estilo Dan Brown que desemboca con nuestra protagonista y el resto de elenco de secundarios en alta mar, donde descubriremos definitivamente los secretos del viejo navío que en 1939 apareció a la deriva con únicamente un bebé a bordo.

Es en este punto, y a pesar de que el libro está escrito con una narración con cierto ritmo, cuando “El último pasajero” se me comenzó a hacer algo largo y pesado. Si hasta poco más de la mitad me había sentido cautivado, es a partir de ahí cuando entran en juego ciertas situaciones paranormales que, aunque esperadas, no me terminaron de resultar del todo atractivas. Todo queda bien enlazado, y el final es del todo digno para una historia del nivel que se muestra, pero el interés que personalmente había conseguido labrarse en mi mente durante las dos primeras centenares de páginas, pasa a un segundo plano con algunos “viajes” temporales (no son exactamente eso, pero deberás leer el libro para comprobarlo) que me crearon tanta confusión como a la propia protagonista, Kate, la cual no conocerá su destino hasta la última página.

“El último pasajero” es, en definitiva, un buen libro de entretenimiento. Con una fabulosa primera parte y una segunda algo más pesada, la sensación general es que Manel Loureiro nos dará alegrías a los seguidores del género del terror en próximas publicaciones, cuando consideremos ésta la ópera prima de un autor hasta ahora encasillado en unos muertos vivientes que pasaron definitivamente a mejor vida. Con todo, es de agradecer a Planeta y a Manel el editar un libro de estas características en los tiempos que corren. Y es que en muchas ocasiones, terror y autores nacionales es complicado que vayan de la mano en las editoriales importantes. Chapó por ellos, y que dure mucho tiempo.

"Sweet Dreams", antología de terror

Título: "Sweet Dreams"
Autor: VV.AA.
Páginas: 130
Editorial: Corazón Literario

Fue en Twitter, hace aproximadamente un trimestre, que descubrí gracias a uno de los participantes del mismo la existencia de un proyecto para llevar a cabo la edición de un pequeño libro que incluiría una serie de historias de terror, ya fuese en forma de relato o de poema. Esa persona fue Víctor Blázquez, del que hace poco comentaba en esta página su fantástica segunda parte de “El cuarto jinete”, editado por Dolmen, que sirve como escritor “punta de lanza” para esta antología gracias, en parte, a estos últimos años donde está en boca de mucha gente por su creciente actividad y por haber participado en múltiples antologías.

“Sweet Dreams” ha llegado finalmente a nuestras manos gracias a muchos factores. Por un lado, el nombrado crowdfunding realizado en Verkami, y donde participamos no muchas personas pero las suficientes para sacar adelante esta primera tirada. Por otro, el esfuerzo de quienes han estado detrás de portada, edición, maquetación, en particular de Emilio Diez García y su portal web Corazón Literario, que ha perseguido este objetivo promocionándolo hasta conseguir llegar y superar la cifra necesario. Y, cómo no, los cinco autores que participan, y de cuyos relatos hablo a continuación.

“Sweet Dreams" se inicial con M. Angeles Calduch, que firma una breve poesía introductoria titulada “Cuando llega la noche...” que, además de dar un toque diferente al libro, te abre las puertas para lo que vendrá después. Nada más pasar la página encontramos “Nunca preguntes a la oscuridad”, de Rubén Pozo Verdugo, y que nos muestra hasta donde llegan los miedos infantiles a la oscuridad y hasta donde y cuando pueden acompañarnos incluso en los momentos más trágicos. Acto seguido tenemos “Cuidado con el perro”, del mencionado Víctor Blázquez, que se trata del cuento más largo de la antología, y que cuenta con una estructura que difiere de lo estándar y del resto de relatos del libro. Con esto, Víctor nos cuenta una historia de venganza personal que se torna en un recuerdo a una visita a un pueblo con una historia mágica detrás al estilo de los grandes clásicos. En la cuarta posición lectora está Javier Martos, con “Atrapasueños”, que se trata del relato más violento y desgarrador, llevado a cabo por un asesino difuminado entre el mundo real y el onírico. Para el final queda el más breve de los cuentos, “El desván de Víctor”, de AC Ojeda, otro de esos autores que habitualmente aparecen por diferentes antologías y que en esta ocasión nos presenta la traumática historia familiar de un niño y sus abuelos, así como un trastero que guardará secretos para toda la vida.

Aunque lo normal llegado a este punto sería destacar cuál es el relato que más te ha gustado, o cual menos, en esta ocasión se me vuelve complicado decidirme y no me mojaré, ya que el quinteto de historias que aparecen en “Sweet Dreams” tienen una factura notable, con una escritura ágil y de lectura rápida por parte del lector, al que se le exige poco para obtener a cambio un buen par de horas de lo más terroríficas, y a la que sólo se le puede achacar no haber presentado una pequeña biografía de los autores participantes que permitiera conocerles mas en profundidad a lo largo de la lectura.

"El arte sombrío", de Juan de Dios garduño

Título: "El arte sombrío"
Autor: Juan de Dios Garduño
Páginas: 256
Editorial: Dolmen

Hace dos meses comentaba el buen sabor de boca que me había dejado el compendio de relatos gratuitos de terror que, con motivo del día del libro, Juan de Dios Garduño había puesto a disposición de todos sus seguidores. En aquel momento también hacía mención a la próxima aparición de “El arte sombrío”, la nueva novela del autor andaluz que iba a servir para inaugurar la colección Stoker dentro de la editorial Dolmen. Dicha colección se ampliará en breve con nuevos volúmenes a cargo de, entre otros, Víctor Conde.

Sin embargo, estas futuras entregas las dejaremos para otra ocasión ya que en este punto toca centrarnos en “El arte sombrío”, novela enfocada principalmente al terror y a los miedos más humanos y que tiene lugar en la localidad de curioso nombre en castellano Maringouín. Será en este municipio de pocos miles de personas donde tenga lugar el desarrollo del libro íntegro, sirviendo de centro neurálgico para desarrollar a contrarreloj una investigación para identificar al asesino de un cadáver aparecido en el cercano pantano de Atchafalaya, así como la muerte de una señora mayor de origen alemán (que extraño queda lo de “vieja alemana” en la sinopsis oficial). A contrarreloj, porque dos amenazas se ciernen sobre el lugar. Una, la del huracán de categoría cuatro que está a punto de alcanzar el terreno y, otra, la del Comercial, nombre otorgado al asesino en serie que el FBI lleva buscando desde hace un tiempo y que podría estar actuando por la zona.

Tanto en entrevistas que he ido leyendo por internet como en las propias primeras reseñas aparecidas salen dos nombres como referencia para esta novela, ambos acertados: Twin Peaks y True Blood. De la primera mención se puede extraer el argumento de partida aunque luego diverja, así como la descripción de la vida social de un pueblo con personajes llevados al extremo, mientras que de la actual serie vampírica nos quedamos con ese ambiente sórdido, y que ya se nos ha quedado grabado en nuestra mente, de las zonas sureñas de los EEUU. Con todo ello, Juan de Dios teje una historia de novela negra escabrosa donde decenas de personajes de Maringouín cobran importancia, cada uno a su nivel, para presentarnos un lugar poblado por personas con diversas creencias, paranoias y problemas a nivel individual de toda índole: dueños de gasolineras con tendencias conspiranoicas, alcaldes con más de un secreto oculto, mujeres con pasados criminales, etc.

Esta es una de las características novedosas de “El arte sombrío” con respecto a anteriores obras de Juande. Si en “Y pese a todo” o “El camino de baldosas amarillas” teníamos apenas dos o tres personajes principales, muy claros e identificables por el lector, aquí tenemos muchísimos más. Cada uno con su nivel de importancia, pero la multitud de nombres y protagonistas que aquí aparecen en poco más de doscientas páginas suponen un cambio importante, siendo mucho más complicado para el lector llegar a identificarse de una manera tan profunda que con, por ejemplo, el entrañable Torcuato de su novela previa. 

No es esto óbice para disfrutar de una lectura ágil, entretenida y repleta de detalles que se termina en un suspiro aprovechando hasta la última página. Visto con globalidad, casi todos los personajes se pueden considerar “estrellas invitadas” de otros libros, series de televisión o películas que forman parte de la cultura de estas dos últimas décadas, que Juan de Dios junta en una novela que, aunque bastante diferente a sus obras previas, mantiene el nivel que nos viene mostrando en estos años, esta vez cambiando de registro.

 
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