'La Rueda del Tiempo 1: El Ojo del Mundo', de Robert Jordan



LA RUEDA DEL TIEMPO 1: EL OJO DEL MUNDO
Robert Jordan
Traducción de Dolors Gallart

Minotauro
832 páginas




La Rueda del Tiempo gira y las eras llegan y pasan y dejan tras de sí recuerdos que se convierten en leyenda. La leyenda se difumina, se deviene en mito e incluso el mito se ha olvidado mucho antes de que la era que lo vio nacer retorne de nuevo”

Con esas palabras da comienzo el primer capítulo del volumen que da inicio a la mastodóntica saga de fantasía épica La Rueda del Tiempo de Robert Jordan. Nada menos que catorce libros que desafiaran las leyes de la gravedad cuando se encuentren unos junto a los otros en la estantería de mi casa. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué me los voy a leer todos? Bueno, vayamos por partes.

Si estás leyendo estas líneas es probable que te encuentres en uno de los siguientes grupos de personas. El primero sería si has leído y disfrutado la saga al completo en algún momento de tu vida porque había que leerla. Qué lector de fantasía no se ha lanzado durante su juventud a leer sagas de cierta longitud y la recuerda con un cariño especial, ya sea El Señor de los Anillos, La Rueda del Tiempo o Harry Potter. Da igual que con el tiempo te des cuenta de las similitudes entre muchas de ellas, o de lo ridículas de algunas escenas. Siempre defenderás su lectura como algo que había que hacer. Con razón, en muchos casos.

Si no te sientes identificado en el párrafo anterior es probable que sea porque la primera ley de Newton ha hecho su efecto. Recordemos que dicha ley establece que “un objeto permanecerá en reposo o con movimiento uniforme rectilíneo al menos que sobre él actúe una fuerza externa”. En algún momento de tu vida La Rueda del Tiempo se pasó por delante de ti pero el compromiso lector, el proyecto de vida que supone su lectura, y las dudas sobre si realmente el viaje merecerá la pena hacen que las intenciones se mantengan en reposo salvo que sobre ti actúe una fuerza externa: una recomendación de la que te fíes. Que te haga una valoración sincera de las horas dedicadas a la lectura de casi catorce mil páginas de historia.

Siempre me he encontrado en este segundo grupo. Varias cosas han confluido en que me haya finalmente leído este primer libro y rompa esa fuerza que sujetaba mis intenciones. Por un lado, el anuncio de una serie que adaptaría la saga por parte de Amazon ha hecho un efecto en cadena. Me ha permitido acordarme de esta saga y, consecuentemente, preguntar a conocidos a ver quién había tenido la valentía de leérsela al completo. Sorprendentemente eran varios. En paralelo a esto, la editorial Minotauro reeditaba la colección con nuevas y llamativas portadas, un gran formato y un ajustado precio. Y la misma traducción original sin revisar. Pero lo importante fueron esas opiniones cercanas, de confianza, que básicamente me lo resumían en que el camino merecía la pena pero con objeciones: el principal era el inicio, los numerosos baches a lo largo de la larga historia y algún volumen que, según me decían, será una pérdida de tiempo.

Tras justificar el porqué de leer El Ojo del Mundo, la valoración rápida es que el libro tiene varios pros y no menos contras. Pero, cuando cierras la última página, has dedicado tantas horas a estos personajes y la trama se ha revelado de una manera que, difícilmente, podre evitar leer el siguiente volumen. Eso sí, creo que es imprescindible saber a qué se viene cuando empiezas la La Rueda del Tiempo para no terminar por tirar sus ochocientas paginas por la ventana.


La historia comienza cuando unos extraños seres atacan el pueblo de Campo de Edmond. Allí viven Rand Al´Thor, Mat y Perrin junto al resto de sus familiares, amigos y conciudadanos. Poco antes de la llegada de estas criaturas llegan a la población Moraine y su guardián, quienes sospechaban que algo iba a pasar en aquella zona. Tras el ataque, las sospechas de Moraine, quien se rebela como una Aes Sedai, una antiquísima orden de mujeres capaz de encauzar el Poder Unido, se hacen realidad y urge a los jóvenes a abandonar Campo de Edmond si no quieren que los acontecimientos se terminen de llevar por delante al resto de sus colegas y ciudadanos.

Esta primera entrega de La Rueda del Tiempo es, por completo, el primer viaje hasta descubrir quién y porqué estaba siguiendo a unos pobres chavales que apenas conocían más allá de un puñado de horas de viaje desde Campo de Edmond. El mapeado, aunque de apariencia pequeña, se muestra inmenso. Moverse apenas una cuadricula del terreno puede llevar días y el camino, como era previsible, estará lleno de sorpresas. Cada una de las ciudades tiene una personalidad casi propia y sus habitantes se comportan de manera distintas con los foráneos que atraviesan sus puertas. Hay comentarios sobre lo que está sucediendo en otras partes del mundo y esto hace que sus reacciones sean inicialmente de sospecha. La Rueda gira y los acontecimientos del pasado vuelven a tomar presencia.

No quiero entrar más en el detalle del argumento porque es algo que fácilmente vais a encontrar en cualquier lado y no creo que, finalmente, sea algo que os haga decidir leer o no esta saga.

He mencionado varias de las cosas buenas que me encontrado leyendo El Ojo del Mundo. El ritmo de la novela es constante, alternando de manera satisfactoria los momentos más descriptivos con acción y alguna pequeña batalla. El mundo que Robert Jordan dibuja y describe es inmenso, lleno de razas, lenguajes, comportamientos, paisajes, etc. Es cierto que a estas alturas de vida muchas de las cosas que aparecen recuerdan a otros que hemos leído. E, incluso, algunas escenas solo habría que cambiar el nombre de los personajes para pensar que se nos ha traspapelado un capítulo de El Seños de los Anillos. Eso no quita que precisamente la manera en la que Jordan describe todo lo que sucede sea uno de los puntos fuertes de la obra. El trabajo previo se presupone apabullante y la cantidad de detalles abrumadora.

Esto a su vez resulta un punto en contra ya que este tipo de escritura tan clásica y barroca puede en muchas ocasiones resultar pesada. Si me describes el paisaje, cómo viste cada personaje, lo peinado del pelo de los caballos en los que cabalgan los protagonistas. Si, aun así, quieres contarme la historia de esa planta de color amarillo que bordea el camino de tierra, no seré yo quien te lo impida pero dependerá del día que haya tenido que lo termine leyendo en diagonal.

Pero, sin duda, el mayor punto en contra de El Ojo del Mundo, ha sido lo torpes que en muchas ocasiones se muestran los tres protagonistas que mencionaba más arriba. Sobre todo en los dos primeros tercios de libro. Cuantas veces he pensado eso de es evidente que está escogiendo la peor opción y, efectivamente, así era. No son pocas las decisiones ingenuas que Rand Al’Thor, Mat, Perrin van tomando como si tuvieran cinco años. Su personalidad es aún más infantil que la de la edad de adolescente que se les supone. Supongo que todo esto será parte del desarrollo de ellos como personajes pero no son pocos los momentos en que pensaba que si no fuera por el mundo que los rodea, dejaría la obra aparte.

Una vez aceptados estos problemas lo cierto es que el último rato de lectura del libro remonta el vuelo y resuelve una pequeña parte del conflicto inicial con agilidad y me volvió a reconciliar con la historia.

En este momento retomo la pregunta de ¿merece la pena leer este volumen? Como decía en mi breve valoración unos párrafos antes, si te animas a su lectura con la suficiente predisposición y tiempo en base a todo lo comentado anteriormente, creo que buena parte de los lectores ávidos de fantasía y sagas de envergadura difícilmente podrán evitar acercarse al segundo tomo. En cualquier otro caso, las probabilidades se reducen enormemente. Para todos ellos cabe decir que, si llegas hasta el final, la conclusión de la historia es relativamente cerrada.


Antes de terminar el texto, no quiero dejar de lado un breve comentario a la nueva edición de Minotauro. Un libro de más de ochocientas páginas que, sin embargo, se lee cómodo gracias a la tapa blanda y el formato flexibook que permite doblarlo sin problemas y posarlo abierto por completo en la mesa sin afectar a su integridad. El tamaño de letra está casi en el límite de lo cómodo pero afortunadamente aún tengo vista para este formato. Echadlo un ojo previamente si tenéis dudas. El diseño general de la colección es llamativo y a mí me convence. La parte negativa, sin duda, se lo lleva un texto que hubiera necesitado un par de pasadas. Tiene toda la pinta de que han fusilado la traducción original tal y como estaba, perdiendo la oportunidad de darle una vuelta y haber revisado numerosas erratas de toda índole.

En mi caso, que llevo unos cuantos años en los que he huido de cualquier saga de más de dos o tres libros (e, incluso en este caso, no todas han superado el primer volumen), El Ojo del Mundo me ha resultado un entretenido volumen al que le perdono unos cuantos de sus problemas a cambio de darme lo que buscaba: un vasto mundo y una historia descomunal que afecta directamente a todo él. Avanzaré otro poco en la historia con la condición de que la historia tome una personalidad propia en próximos tomos de la que carece en buena parte de este libro.

Me asusta el reto, no os voy a engañar. Pero leeré el segundo en breve y seguiré contándoos mi experiencia. 

Comentarios

  1. Me encantan los 4 párrafos de justificación XD Yo esta aún no me la planteo, la verdad, pero estoy metido de lleno en terminar Terramar este año y finiquitar La saga del brujo entre este y el siguiente, más ponerme al día con Sanderson. De sagas creo que ya voy bien :)

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    1. Vas MÁS que bien. El problema es que yo teóricamente también estoy metido en algunas de las que dices...

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  2. Yo ando metido de lleno en la saga (9º volumen) y, como ya te habrán dicho, va mejorando conforme avanza. El primer libro es quizás el peor por ser demasiado clásico y muy deudor del Señor de los anillos, pero conforme la historia va tomando su camino y los personajes comienzan a verse afectados por la misma y a cambiar todo mejora. Y ya, cuando entras a conocer culturas y reinos diferentes, cada uno con sus propias idiosincrasias y empiezas a ser consciente de lo vasto y rico que es el universo que ha creado Jordan entonces ya no abandonas. Ah, bueno y luego están las Aes Sedai y todo lo que las rodea. Ya solo por eso merecerían la pena sus 14 tomos. En lo negativo, en el tramo medio de la saga, todo se ralentiza por culpa del gran número de subtramas y personajes que avanzan paralelamente, pero si te gusta la forma de narrar de Jordan y cómo aprovecha los puntos de vista para perfilar incisivamente a los personajes, pues también se disfruta.

    Y paro ya, que es hablar de La Rueda del Tiempo y emocionarme.

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    1. jaja! Gracias por el comentario! Me animas a seguir adelante con la lectura. Sí, es lo que me habían dicho, y es lo que me hace seguir adelante. Me apetece verme inmerso en un mundo complejo y fantástico y parece que esta puede ser buena obra!

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